domingo, 30 de agosto de 2020

Mi docente inspiradora

 Si tuviera que escoger algún docente que hubiese marcado mi trayectoria... se me vendrían a la mente enfermeras profesoras.

Destacaría una en especial, una señora a pocos años de jubilarse. Sus clases me impactaron y me llegaron no solo académicamente sino hasta el punto de marcar mi vida personal. Me situaría en este momento en el primer curso del grado en Enfermería en el Campus Universitario de Ponferrada de la Universidad de León.

La mayor parte de los que comenzamos estos estudios sin conocimientos previos en sanidad, lo resumiríamos en poner inyecciones... y es que durante el primer semestre, los profesores se encargan de que cambiemos ese concepto por el término ''cuidar'', pudiendo influir en nuestras perspectivas.

También influye mucho el perfil del estudiante, es decir, aquellos con los que tendremos en común dicha elección y serán nuestros compañeros. Todos los que estudiamos en una universidad pública, accedimos con una nota superior en torno a un 9 ó 10, pero eso no determina la inteligencia de alguien, sino que presentamos un ritmo de estudio similar y que para llegar a ello supuso una cierta dedicación, habiendo algunos compañeros/as que hasta lo combinan con algún trabajo relacionado ya con la sanidad. Lo que me llamó mucho la atención es que estarás rodeado ante personas muy organizadas en cualquier aspecto, incluso la típica pandilla que suele acudir de fiesta a casi todos los jueves universitarios, será capaz de sacarse dicho grado en los 4 años establecidos y entregarán todas las tareas de clase.

Y aquí recalco que aprendí más en un año junto a un entorno sanitario que con los 9 años de colegio sumados a los 6 años de instituto... y es que uno si se lo propone, puede alcanzar aquello que se le pasa por la cabeza.

Esta señora profesora con sus clases de teoría y las clases prácticas de 3 horas no muestra lo que un típico estudiante querría ver, sino que ella misma dice que ''para pinchar tendremos tiempo para aprender, sino que hay otros aspectos más importantes, y nos insiste mucho en habilidades comunicativas. Pinchar, un niño de 5 años si se le enseña, aprendería rápido, pero no lo engloba todo''.

Es exigente, si fallas te llama la atención, pero porque es cuidadosa y quiere que tengas en cuenta los detalles; en cambio, lo máximo que puntuaría en las calificaciones ronda en un 6.

En el momento parece duro, pero pasada una temporada uno se da cuenta que es una de las personas que más ha aportado. Además, incide mucho en la observación (esto lo trata la que conocemos, Florence Nightingale), iniciativa, destreza y autonomía.

Pienso con ello, que hasta un tímido dejaría de serlo, porque hay clases tipo tomarse el pulso unos a otros y si esta persona se aísla, luego en las prácticas clínicas no lo aprendió, por lo que hace que la interacción con los demás resulte forzosa y a la vez natural, algo que en anteriores etapas de estudiante no se le da tanta importancia, siendo muy pobre el trabajo en equipo.

Mi otra asignatura que me encantó fue ''Enfermería psicosocial'', donde dos enfermeras pretendían enseñar temas sobre personalidad, autoestima, las etapas vitales desde infancia haciendo mención a Piaget hasta la vejez, pasando por el abordaje del duelo debido a la pérdida de un ser querido.

Recuerdo que eran clases en las que resultaba imposible distraerse porque conseguían que resultasen temas interesantes, incluso hicimos una sesión de risoterapia junto a técnicas de relajación.

Me acuerdo de que en el tema de la infancia, hubo una ''crítica'' sobre los maestros de inglés, que se trataba de que cuando aprendimos nuestra lengua materna escribíamos  y hablábamos más o menos en la misma medida, pero al enseñar inglés casi siempre profundizan más en lo escrito quedando la otra parte incompleta, y ese motivo podría ser el que cueste tanto aprenderse un idioma. Justifico esto unas líneas más adelante del porqué menciono esto.

Y se convirtió en mi modelo de inspiración porque salieron asuntos que en enseñanza no se suele hacer hincapié. Por otra parte como en todo, suele haber asignaturas que encantan y otras que no.

Con la señora que escribí, la asistencia a clase era del 100%, pues a pesar de la exigencia conseguía influir en nosotros, y por otro lado, en ''Bioestadística'' como mejor se entendía era asistiendo a una profesora particular, pues en la universidad la asistencia es prácticamente nula.

¿QUÉ ME APORTÓ ENFERMERÍA EN LA VIDA? A darle importancia a tener seguridad en la toma de decisiones, a poseer iniciativa, a querer probar por uno mismo y compartir con los demás, trabajar sobre todo en equipo, conocer el concepto de empatía. Con esto no me creería que años después incluso me presentaría a ser delegada de clase.

Y lo que marcó la diferencia hacia una nueva etapa fue aceptar a que debía de apartarme de la relación tóxica de mis padres. Pese a que me estaba gustando todo lo que estaba aprendiendo, mis padres se habían convertido en un obstáculo y mis ilusiones se iban apagando, pasé de estar feliz por lo que había conseguido con la matrícula de honor en bachiller a parecer que lo que me había ganado era un suspenso, y esto constantemente... Suponía difícil concentrarme en mi día a día, y se me empezó hacer cuesta arriba, llegando a ser la estudiante intermitente que quiere irse a clase y permanece una semana pero luego se derrumba y así como un ciclo. Tras unos años intentando mejorar la convivencia y al ver que no ponían de su parte, aprendí a aceptarlo y lo mejor era dejarlo ir.

Me dio lástima no poder continuar con aquello que además me lo proporcionaba mi propia ciudad. Cambié de grado, me supuso difícil deshacerme del otro y no sabía mucho por qué otro sustituirlo. Como la enseñanza era algo que siempre me gustaba, me decanté por Educación Primaria. En éste último, el entorno es muy parecido a lo que se asemeja a una clase típica de instituto con todos los estereotipos que uno se puede encontrar de estudiantes, solo que le añaden los trabajos en equipo y esos aspectos que los profesores previos a la universidad suelen pasar por encima. 

Se convirtió en algo imprescindible, en algo más y que no es fácil de desprender... ya algo había influido en mí que hacía que no sintiese el primer año como si viniese de bachiller... presencialmente estudio educación y en casa también estudio sanidad.

En clase de educación, existen diversos ritmos de estudio, como ya dije, se parecería más a una etapa de instituto, de los cuales me tengo que adaptar y algunas actitudes rechazar.

De docentes inspiradores aquí, podría destacar la profesora de inglés, pues es muy cercana y transmite confianza, pero es por la justificación que daba antes, que ella tratar de cambiar la metodología actual predominante de escritura que a mí ya me habían dicho enfermeras. Esto a quien se quiera dedicar a ello, puede que sea su docente inspiradora. 

Aún me acuerdo que en una clase con la señora enfermera, en la que contaba muchas de sus experiencias hospitalarias, nos dijo que había un estudio que decía que los alumnos que se colocaban en primera fila rendían mejor, y con este comentario en la próxima clase algunos compañeros se situaron allí sin ella mandarlo.

Y pienso que por mucho que a uno le digan lo que tenga que hacer, eso se queda en deber; pero lo importante para mí es influir en alguien y que éste se dé cuenta por él mismo de que es mejor opción y por eso lo tomará en cuenta.

Del instituto tengo buen recuerdo en que los profesores y orientadores reconocen bien un perfil académico, quiero decir que en el colegio mis maestras del colegio me recomendaban estudiar un filología de un idioma... hasta que en el instituto llegó el director diciendo que soy de ciencias... y así acabaría descubriendo a las ciencias de la salud. 

No estoy en contra de los/as maestros/as, ellos son buenos en transmitir información pero en la parte psicológica, pienso que ya con los contenidos, es difícil abarcarlo todo, y para eso en la vida se va encontrando uno con distintos modelos. 

No me arrepiento para nada de haber iniciado un grado de ciencias de la salud, y pienso que quizá en su lugar si hubiese empezado primero educación primaria, me perdía todo aquello que estando en enfermería me aportó.

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